Atención - Violencias - Trata

Genera cuenta con programas específicos de atención a mujeres que transitan situaciones de violencia machista.

Genera desarrolla sus programas: respetando la trayectoria de las mujeres como sujetos activos de su propia historia.

El trabajo basado en la experiencia y en la atención especializada es un modelo de abordaje de las violencias de género que nos permite contar con capacidades de coordinación y colaboración para dar una respuesta integral.  Nuestro trabajo supone una intervención profesional y especializada centrada en las mujeres que ejercen prostitución, entendiendo que su dificultad para hacer valer sus derechos, así como el estigma social que acompaña el ejercicio de la actividad.

Además, es importante comprender desde una mirada integral el conjunto de las violencias machistas como fenómeno estructural. Esto significa adoptar una perspectiva capaz de dar visibilidad a las situaciones que se entrecruzan en las vulneraciones diversas que sufre el colectivo de mujeres que ejercen prostitución.

Integras - Trata

Siendo una entidad especializada en intervención con mujeres en espacios de prostitución, hemos desarrollado experiencia y capacidades específicas para la intervención en situaciones de trata con finalidad de prostitución forzada que se derivan en un programa específico que denominamos Integras - TRATA

Este programa permite, desde diferentes actividades y dispositivos, cubrir de manera integral las fases de detección, identificación y atención integral a mujeres en situación de trata con fines de prostitución forzada.

La trata con fines de prostitución forzada debe comprenderse como una violencia machista, no unicamente porque la mayoría de las víctimas sean mujeres, pero porque las dinámicas que adopta se sitúan en la violencia producida por la desigualdad.

Se entiende que una mujer es víctima de trata con fines de prostitución forzada, cuando se encuentra en una situación que limita sus libertades, que la fuerza a ejercer la actividad de prostitución en unas condiciones de sometimiento.

Esto puede darse, ya sea mediante la coacción, la amenaza, el abuso de poder, la violencia física o psicológica, a través del secuestro por parte de personas ajenas a su círculo social así como también utilizando como punto clave una relación afectiva-sexual en condiciones de desigualdad.

La prostitución forzada siempre implica ENGAÑO, pero no necesariamente en lo que respecta a la prostitución. Es decir, es posible que las mujeres sepan y consientan el ejercicio de la prostitución pero existe engaño respecto a las condiciones del ejercicio de la actividad, al “reparto” de ganancias, a la posibilidad de moverse con autonomía. En suma, a su libertad.

La pérdida de libertades y de derechos se realiza bajo engaño y por lo tanto no existe consentimiento posible ya que se trata de una situación de violencia. Desde una perspectiva feminista no aceptamos que las mujeres “consintamos” en que se nos vulneren nuestros derecho fundamentales y nuestra dignidad como personas. En todo caso, toleramos y normalizamos las violencias machistas, no “nos gusta”, no “somos tontas” ni “nos viene bien” perder nuestra libertad.