Derechos y prostitución

Intervenir desde un prisma de derechos y desde una perspectiva de género significa dejar de lado posturas asistencialistas y asumir un posicionamiento crítico frente a la construcción social de las desigualdades. 

Sea cual sea nuestra intervención, intentamos que este prisma de derechos de las mujeres sea el criterio para abordar diferentes ámbitos y realidades.

Los derechos de las mujeres que ejercen prostitución son nuestros derechos. Reivindicarlos y defenderlos no es un acto altruista, es un ejercicio de ciudadanía feminista.

Trabajamos sobre salud porque la salud sexual y reproductiva, las decisiones sobre nuestros cuerpos y el acceso a la salud son derechos fundamentales.

Trabajamos desde la atención jurídica porque creemos que hay que conocer y utilizar las herramientas del marco legal para defender y reivindicar.

Trabajamos en el ámbito social porque es una forma de cuestionar la injusticia cotidiana.

 

Derechos Humanos

Las mujeres que ejercen prostitución ven vulnerados derechos fundamentales de forma cotidiana. Desde las aplicaciones de ordenanzas municipales hasta leyes de persecución que implican una discriminación constante. La estigmatización social de las personas que ejercen prostitución se traduce en un entramado que tolera la violencia  donde los Estados determinan normas y prácticas de criminalización. Defender los derechos de las personas trabajadoras del sexo como Derechos Humanos es el punto de partida indispensable.

Te invitamos a leer la Declaración de Amnesty International sobre la necesaria despenalización del trabajo sexual como forma de reconocer y proteger los Derechos Humanos de las personas trabajadoras del sexo. 

Derechos de ciudadanía

El rechazo a que las personas trabajadoras del sexo participen y decidan sobre las políticas que las afectan de forma directa implica una negativa al ejercicio de sus derechos de ciudadanía. Dificilmente encontremos otro colectivo tan invisible y silenciado como el de las mujeres trabajadoras del sexo. Sin lugar a dudas, el estigma social y la categoría de "inmigrante" son algunos de los factores que deslegitiman sus voces y obstaculizan su capacidad de organizarse en tanto que ciudadanas. Te recomendamos lectura: Juliano, D. Entrevista Masala (2012) «La discriminación sobre el trabajo sexual en estos momentos está muy ligada con la cuestión de la extranjería de las mujeres.»

En el sistema actual, los derechos de ciudadanía están directamente relacionados con el trabajo. En el marco de la precarización laboral de las mujeres, dónde los derechos de muchas están determinados por las leyes de extranjería y cuando además no se reconoce el ejercicio de la prostitución como un trabajo, el trayecto para el ejercicio real de las ciudadanías de las trabajadoras sexuales es largo. Te recomendamos buscar: Mestre, R. y López Precioso, M. Jornadas de CCOO (2007)  sobre "Derechos de ciudadanía para trabajadoras y trabajadores del sexo"

Derechos laborales

Ya hemos situado las consecuencias de negar derechos laborales en la capacidad de ejercer ciudadanías. Los derechos laborales de las personas trabajadoras sexuales son a menudo un espacio de conflicto, incluso desde los feminismos. Sin embargo, más allá de posturas teóricas, clamar al cielo porque las condiciones en el ejercicio de la prostitución son malas -en un sistema capitalista, vaya sorpresa- y luego negar la capacidad colectiva para reclamar garantías en el ámbito laboral es simplemente cinismo. La confusión habitual entre malas condiciones de ejercicio de la prostitución y la trata tampoco ayuda.

Por nuestra parte, más allá de las opiniones personales de cada una de nosotras, creemos que no nos corresponde como asociación ser las protagonistas de las reivindicaciones laborales, hay que dejar paso a los colectivos organizados de mujeres que ejercen prostitución para reivindicar su propia regulación del trabajo sexual, entendiendo que debe abarcar diferentes realidades, necesidades y demandas. En nuestros deseos simplemente existe que se deje de favorecer a los grandes empresarios de la industria del sexo con este silencio clamoroso sobre los derechos de las trabajadoras.