Derechos y Violencias Machistas

Hablar de los derechos de las mujeres en situación de violencia machista es mucho más que señalar a quienes ejercen violencia, significa además reconocer a las mujeres el derecho a ser detectadas, a ser apoyadas y acompañadas, al respeto de sus tiempos y sus procesos vitales para afrontar la violencia y por supuesto el derecho a la recuperación y a la reparación.

Se trata por lo tanto, de visibilizar los derechos vulnerados pero también implica la restitución de derechos comenzando por la libertad de decidir sobre su vida como protagonista de las intervenciones y no únicamente como objeto de denuncia.

Violencia Institucional

Por ello, una de las violencias más preocupantes es la Violencia Institucional que se sirve de las fragilidadades sociales de ciertos grupos, entre ellos el de mujeres que ejercen prostitución.La discriminación y la estigmatización social de las personas que ejercen prostitución ha sido amparada y reforzada muchas veces desde las actuaciones institucionales de forma directa. Además, la impunidad ante ciertas actitudes y agresiones por parte de representantes de las instituciones provocan una desprotección importante que permite nuevas violencias. Es el caso de agresiones, insultos y diferentes maltratos a mujeres que ejercen prostitución, especialmente dirigidos a mujeres migrantes y/o transexuales. La criminalización de la prostitución en el espacio público -ya sea a través de marcos legales, discursos y actuaciones- tiene un impacto sobre la criminalización de todas las trabajadoras sexuales. Puedes leer al respecto a López Riopedre, J, Gazeta de Antropología (2011) "La criminalización de la industria del sexo, una apuesta políticamente correcta".  Tambíen te recomendamos consultar el estupendo estudio sobre derechos vulnerados por las políticas públicas de persecución en Barcelona Arella, C., Fernández Bessa, C., Lazo Nicolás, G., Vartavedian, J., publicado por Virus Editorial (2007) "Los pasos invisibles de la prostitución".

La dificultad de las mujeres para ejercer sus derechos y defenderse frente a "las autoridades" que reproducen las estructuras sociales de la desigualdad implica asumir que se trata de una forma de violencia machista. Te recomendamos el visionado de la campaña que llevamos a cabo el 17 de diciembre de 2014 en Genera junto con Prostitutas Indignadas: "La violencia institucional también es violencia de género"

Es en este mismo contexto que, por ejemplo, nos ha indignado siempre la re-victimización producida por la aplicación de la Ordenanza de Convivencia y de otras normativas similares, que han sido gravísimas para la vida de las mujeres que se encuentran en situaciones de trata. Multadas, perseguidas y en el peor de los casos coaccionadas para denunciar a sus tratantes, las instituciones así como las fuerzas policiales pueden convertirse en victimarios a sueldo de la clase política. Sobre este tema hemos publicado en julio de 2015 un informe sobre la vulneración de derechos a mujeres en situación de trata por parte de la Ordenanza de Barcelona.

Violencias Sociales, Comunitarias y Afectivas

Se hace evidente que en este contexto de "legitimación institucional" de las violencias hacias las trabajadoras sexuales, se crea el clima propicio desde el estigma y la criminalización para que se sumen otras violencias de ámbito social. Es el caso, por ejemplo, de la violencia ejercida por ciertos grupos vecinales, transeuntes y por supuesto hombres, que haciéndose pasar por clientes se convierten en agresores.

Del mismo modo, no es necesario recalcar que las mujeres que ejercen prostitución no están exentas de sufrir violencias en sus vidas personales o en sus grupos de afinidad. Es que a veces desde la opinión pública se olvida que la prostitución es una profesión y que no se deja de ser mujer, transexual, migrante, lesbiana, heterosexual y muchas otras identidades que conforman la vulneración de derechos y la invisibilidad.

Violencia de la Trata con fines de prostitución forzada

Al igual que en otras formas de violencia machista, el primer derecho de las mujeres víctimas de trata es a ser reconocidas, es decir a ser detectadas. Este derecho abre la puerta de otros derechos. El fenómeno de la trata contiene similitudes con otras realidades de violencia de género. Este “sesgo de género es reconocido por la Directiva 2011/36/UE donde se recogen los derechos de las víctimas en el Parlamento Europeo y configura el elemento fundamental que debe tenerse en cuenta para abordar la trata. Tanto es así, como reconocer que las mismas dinámicas de las redes criminales, muchas veces se sirven de idénticos mecanismos de vinculación y control que otras situaciones de violencia de género como por ejemplo el ámbito afectivo.